Pues resulta que un día cualquiera como hoy pero de 1802 un famoso escritor danés, se preguntó ¿debería existir un adminículo (ah puto que buena palabra) para escribir en tiempo real y que miles de chismosos te lean y opinen cosas pendejas? ¿o con el papel nos basta?
Ese, aunque ficticio, es el principio básico sobre el que descansan adminículos (a que no la vieron venir esta vez) como las computadoras y utilidades como las redes sociales. Cuestiones de controversia harta en días recientes.
Pues resulta querido lector –sé que me está leyendo no se haga guey– que ahora para ser alguien en la vida, debes tener Facebook y Twitter, es más, para que una empresa dedicada a la venta de alfajores artesanales sea bien vista en el ramo de la venta de alfajores artesanales debe ser parte de dichas redes sociales cuando menos.
Un estudio reciente hecho por mí, demostró que de una muestra de 2’598,765 usuarios de Twitter, el 99.5 % no saben a ciencia cierta para qué sirve. Al dar un vistazo a Facebook la situación no resulta mucho más halagadora, ya que el 3.1416% de los usuarios EsCriBe AsÍ, lO QuE SóLO mE PrOVoCA dOLor dE CaBEza. El 98.5% en FM de usuarios de Facebook cuentan con contactos que jamás en la vida querrían platicar en vivo con ellos, y que cayeron en su perfil por las bondades de una buena foto tomada en picada sin perspectiva alguna.
En cuanto al Hi5, este está más muerto que Elvis.
La conclusión es, sin lugar a dudas, que yo soy alguien en la vida porque tengo Facebook y no permito que el número de contactos exceda los 50 porque el número de “amigos” en las redes sociales son inversamente proporcionales a la cantidad de neuronas activas en tu cerebro. Sigo pensando que Twitter no es un blog de 140 caracteres sino un lugarcito en la “internes” para poner lo mismo que en tu estado de Messenger para que lo lean tus amiguitos que te bloquearon pero que te siguen en secreto porque les gustas, o sea eres un placer culposo.
En otro orden de ideas, ando acedo porque ayer me la pase todo el día pachipedo y cené mucho.
lunes, 30 de noviembre de 2009
martes, 24 de noviembre de 2009
Amor-Odio
Amo pagar mi renta, odio que me descuenten días de mi nómina, amo el Jack Daniels, odio que esté tan caro, amo escibri aquí, odio recordarlo hasta que me van a cortar el servicio de internet, amo esto: ¬¬, odio tener que dar 4 cliks para ponerlo en la mac, amo los fleamarkets, odio no comprar nada, amo mi trabajo, odio los conflictos, amo los cierres, odio que nadie más los ame, amo a Metallica, odio no tener varo para comprar el nuevo dvd, amo los torrents, odio que me gusten películas que sólo tienen otros dos gueyes, amo al Dodge Challenger, odio no poder manejarlo, amo las vacaciones, odio no poder tomarlas, amo a los Guajazos, odio no tocar, amo los Camel, odio los impuestos, amo a los Zombies, odio no ser uno, amo Family Guy, odio el paquete Yoo, amo a Muhammad, odio no saber tocarlo, me amo, sí me amo.
Total eso es a lo que quería llegar.
Total eso es a lo que quería llegar.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Una noche, esta noche, la noche.
Es como tener la garganta reseca, los pies fríos y las ganas menguadas. No recuerdo cuándo fue la última vez que escribí algo que me hiciera feliz, tengo que recuperar las ganas de plasmar mis pensamientos en un documento, seguir adelante con mis pasiones.
Hace un par de semanas tomé un bajo e hice un poco de ruido con los Guajazos, fue poco en realidad pero volví a sentir ese calor, el que sube por el estómago y hace que tus neuronas empiecen a burbujear en la cabeza, hay que retomar. En realidad, mi vida en este momento es feliz en términos generales, nada del otro mundo, me costó mucho trabajo volver al barco y en eso estoy.
Es necesario volver a lo básico a eso que me hacía soñar cada noche a eso que si bien recuerdo me hacía aguantar la semana para llegar al fin y explotar en un gozo pocas veces experimentado en la vida. Basta de quejarse de la vida que se tiene. Basta de la inconformidad que no lleva a sitio alguno. Es hora de volverse a enamorar.
Enamorarse de nuevo de las letras, de cada palabra lograda con el mínimo de esfuerzo y el máximo de corazón. El trabajo me robó eso y es hora de buscarlo de vuelta de reencontrarme con aquel al que le encantaba decantar palabras al por mayor.
Un texto cada dos meses, eso es lo que disfruto ahora y no puedo seguir así, debo retomar viejos textos que dejé en el olvido y que gritan dentro de mi cabeza cada noche para que los reinicie, para que los acaricie de nuevo.
Es hora.
Hace un par de semanas tomé un bajo e hice un poco de ruido con los Guajazos, fue poco en realidad pero volví a sentir ese calor, el que sube por el estómago y hace que tus neuronas empiecen a burbujear en la cabeza, hay que retomar. En realidad, mi vida en este momento es feliz en términos generales, nada del otro mundo, me costó mucho trabajo volver al barco y en eso estoy.
Es necesario volver a lo básico a eso que me hacía soñar cada noche a eso que si bien recuerdo me hacía aguantar la semana para llegar al fin y explotar en un gozo pocas veces experimentado en la vida. Basta de quejarse de la vida que se tiene. Basta de la inconformidad que no lleva a sitio alguno. Es hora de volverse a enamorar.
Enamorarse de nuevo de las letras, de cada palabra lograda con el mínimo de esfuerzo y el máximo de corazón. El trabajo me robó eso y es hora de buscarlo de vuelta de reencontrarme con aquel al que le encantaba decantar palabras al por mayor.
Un texto cada dos meses, eso es lo que disfruto ahora y no puedo seguir así, debo retomar viejos textos que dejé en el olvido y que gritan dentro de mi cabeza cada noche para que los reinicie, para que los acaricie de nuevo.
Es hora.
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